Ecologistas en Acción ha mostrado su preocupación por la situación en la que se encuentran los pinares que rodean al embalse de San Juan, pues el exceso de visitantes y muy especialmente de vehículos y la falta de control sobre los mismos por parte de la Consejería de Medio Ambiente, hace que el riesgo de incendio sea extremo. El exceso de visitantes y la falta de control de éstos, hace que la gente se disperse por los pinares de manera incontrolada. Además, la ausencia de vigilancia está permitiendo que algunos visitantes enciendan barbacoas para hacer la comida, a pesar de que está tajantemente prohibido, en una zona donde además, tanto el matorral como el arbolado, en su mayoría pinos piñoneros, es altamente combustible. Como consecuencia de ello, y con las altas temperaturas que se están produciendo, nos encontramos con que el riesgo de incendio en la zona podemos calificarlo de extremo. “Los incendios en esta zona resultan especialmente dañinos y peligrosos, dado el enorme impacto medioambiental que generan, al albergar esos pinares importantes valores naturales, así como por tratarse de un área donde el fuego se propaga especialmente rápido, suponiendo un riego grave para la vida de las personas que se encuentren en la zona”, señala Santiago Martín Barajas, portavoz de Ecologistas en Acción. Efectivamente, los pinares que rodean el embalse de San Juan albergan importantes valores naturales, nidificando en los mismos algunas especies animales en peligro de extinción, como es el caso del águila imperial o la cigüeña negra. Por otra parte, los valles de fuerte pendiente existentes en la zona, especialmente las laderas de las dos colas del embalse, favorecen la canalización del viento a lo largo de estos valles, que favorece una evolución rápida del incendio lo que, unido a la gran cantidad de vegetación existente, constituye un riesgo importante para las personas que se encuentren en la zona. Con el fin de minimizar el riesgo de incendio en la zona, Ecologistas en Acción solicita a la Consejería de Medio Ambiente que ponga en marcha de inmediato el plan de uso público y gestión, que incluya la adopción de una serie de medidas, entre las que se encuentran la limitación del número de vehículos que pueden acceder a determinados lugares, el cierre al tráfico rodado de algunas pistas, así como el incremento de la vigilancia en las áreas recreativas, con el establecimiento como mínimo de dos turnos. De esta manera, se reduciría sustancialmente el riesgo de incendio en estos días de mucho calor, y bajísima humedad relativa, en una de las áreas de mayor valor ambiental de Madrid. Por último, Ecologistas en Acción considera cuanto menos sorprendente la falta de interés mostrada hacia este tema por las corporaciones municipales de Pelayos de La Presa y San Martín de Valdeiglesias, que permiten que una parte de sus municipios se encuentren en una situación tan lamentable, y se preocupen tan poco por la seguridad y el bienestar de las personas, después de lo que han reclamado el desdoblamiento de la M-501 utilizando precisamente esos argumentos. Ello es una prueba más de que el supuesto incremento de la seguridad y el bienestar de los ciudadanos no era para ellos más que una burda excusa para sacar adelante una infraestructura, como el desdoblamiento de la carretera, con la que sólo se pretende favorecer desarrollos urbanísticos e inmobiliarios especulativos. Informe de situación Actual de la zona del pantano:
Gestión del uso público de Los Pinares y Encinares del Suroeste de la Comunidad de Madrid
Fuente: Ecologistas en Acción
Preocupación ante la situación de Los Pinares y Encinares del Suroeste
Más de 30 millones de personas apagarán la luz una hora el próximo 29 de marzo
El evento nació el pasado año en la ciudad australiana de Sídney | WWF quiere que este acto de concienciación se convierta en una costumbre diaria
Más de 30 millones de ciudadanos de todo el mundo apagarán sus luces y aparatos eléctricos durante 60 minutos en la llamada "Hora del Planeta" para concienciar acerca de la importancia de luchar contra el cambio climático.
Al evento, iniciado el año pasado en la ciudad australiana de Sídney, se unirán el próximo 29 de marzo Brisbane, Copenhague, Dublín, Manila, Chicago, Tel Aviv, Bangkok, Vancouver, Montreal o Toronto, entre otras urbes, informó hoy el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).
La idea fue puesta en marcha por WWF con el apoyo del gobierno del estado de Nueva Gales del Sur, cuya capital es Sídney, el ayuntamiento de la ciudad, el periódico The Sydney Morning Herald y la compañía publicitaria Leo Burnett, que llevó a cabo una campaña en televisión, radio, periódicos, revistas e Internet. Durante días, la ciudad quedó cubierta de banderas y marquesinas para anunciar el evento.
Un primer paso
Más de 2.100 empresas se unieron a la iniciativa junto a cines, teatros, restaurantes, bares, discotecas, clubes deportivos, escuelas, iglesias y famosos, además de los ciudadanos, que lograron ahorrar una cantidad de energía equivalente a retirar de las calles 48.000 automóviles.
Se apagaron todos los focos del centro de Sídney, incluso el puente metálico sobre el puerto y el edificio de la Casa de la Ópera, y uno a uno, los grandes rascacielos de oficinas dejaron de iluminar la silueta de la ciudad, mientras la fiesta continuó en parques, playas y jardines con cenas, "picnic" y barbacoas bajo la luz de las velas.
Una "hora de la Tierra" cada día
El objetivo del proyecto es que la gente participe en el evento simbólico de marzo pero que éste sirva de recordatorio durante todo el año.
"La Hora de la Tierra es un gran primer paso, pero si realmente quieres ver un cambio haz La Hora de la Tierra en tu vida diaria", recomienda la página de Internet del grupo ecologista.
Fuente: Adn.esUna gincana de 18 kilómetros
Cuando el vehículo se desvía desde la M-40 para coger la M-501, lo primero que sorprende es una moderna autovía con dos carriles por sentido, amplios guardarraíles y señalización luminosa en paneles que van de lado a lado de la carretera. El trazado es suave y los coches suelen superar con facilidad los 100 kilómetros por hora del límite de velocidad. Hacer los 22 primeros kilómetros no cuesta menos de un cuarto de hora.
La llegada al desvío de Quijorna ya supone un cambio radical. Dos kilómetros antes, las señales ya avisan de que se reducen el número de carriles y el límite de velocidad. La entrada al estrechamiento ya supone un eslalon entre pivotes reflectantes.A partir de ahí, las líneas amarillas en los laterales recuerdan de forma persistente que la zona está en obras. A partir de ahí, el aspecto cambia. A ambos lados de la M-501 se van mezclando los terrenos ya asfaltados en tramos mordidos a zonas anteriormente ocupadas por las encinas. Para el conductor resulta difícil mantener el límite de velocidad y los conductores que le siguen suelen incordiar para pisar el acelerador. Eso sí, existen tramos donde no resulta lógica la restricción de velocidad. Son largas rectas con visibilidad perfecta.
Cada 200 o 300 metros se ven operarios con petos amarillos o naranjas en los laterales de las vías. No dudan en levantar un stop para parar la circulación y permitir que salga un camión repleto de tierras y piedras. "El ir por esta carretera es un auténtico peligro. La Guardia Civil mete radares cada dos por tres, mientras los conductores suelen agobiar para que vayamos más rápido", comenta Luis, un vecino de Colmenar de Arroyo. "Por la noche, es todavía peor. No hay ningún tipo de iluminación y se tiene que ir muy despacio para no salirse de la carretera. Además, no está muy bien señalizada", añade Juan, un residente en Chapinería.
Polvo y camiones
La desviación hacia Villamantilla se hace hasta ahora al mismo nivel. Cuando esté desdoblada la M-501, se levantará una enorme rotonda sobre los carriles de forma que se evitará un cruce muy peligroso. "Ahora no hacemos más que tragar polvo y ver camiones y camiones todo el día. Esto es un sacrificio demasiado grande", protesta José María, un vecino de Navas del Rey.
Uno de los municipios donde los trabajos son más visibles es el de Chapinería. Los camiones no paran de cargar arenas y enormes piedras que han sido horadadas con potentes excavadoras. Mientras, otros operarios no paran de bombear hormigón para levantar un puente que permita comunicar el centro urbano con la futura autovía. En este tramo sorprende las pintadas hechas sobre los bolardos de protección. La figura de un lince es visible en las curvas, en señal de protesta por la supuesta existencia de esta especie en peligro de extinción y que puede morir con la nueva carretera.
La llegada a Navas del Rey supone el final de las polvaredas y los carriles asfaltados aún sin utilizar. A partir de aquí, se vuelven a una vía de doble sentido. Un enorme cartel con los logotipos del Gobierno regional recuerda que estas obras comenzaron en 2006, pero no indica cuándo concluyen. El presupuesto, 44 millones de euros. Al lado, frases como "Aguirre, fascista" y "Zabía [anterior consejero de Medio Ambiente], arboricida" adornan el cartelón.












